• 3 de diciembre 2025

La presencia de químicos eternos en la sangre dejó de ser un tema lejano o técnico para convertirse en una preocupación real y cotidiana. Cada vez más estudios revelan que la mayoría de las personas convive con estas sustancias sin saberlo, y que sus posibles efectos en la salud están empezando a ser visibles.

Un reciente caso analizado en una investigación de la BBC ilustra perfectamente este problema: una periodista que se sometió a pruebas de sangre como parte de un reportaje descubrió que tenía niveles elevados de PFAS, muy por encima de lo que los especialistas consideran seguro. Lo que empezó como una escena más de un documental terminó convirtiéndose en una experiencia personal profundamente inquietante.

En este blog analizamos qué son estos químicos, por qué están en nuestros cuerpos, qué riesgos representan y qué pasos concretos recomiendan los expertos para reducir la exposición.


Qué son los “químicos eternos” (PFAS)

Los PFAS (per y polifluoroalquilados) son un grupo de alrededor de 10,000 sustancias creadas para hacer materiales resistentes al agua, a las manchas, a la grasa o al calor. Están presentes en:

  • Ropa impermeable

  • Sartenes antiadherentes

  • Envases de comida

  • Productos de limpieza

  • Electrónicos

  • Equipo médico

  • Alfombras y textiles

El problema es que no se degradan fácilmente en el ambiente ni en el cuerpo humano. Una vez que ingresan, tienden a acumularse poco a poco, afectando distintos sistemas fisiológicos.


Qué riesgos representan para la salud

Aunque no todos los PFAS han sido estudiados en profundidad, varios de los mejor investigados han sido relacionados con:

  • Problemas de tiroides

  • Cáncer de riñón y de hígado

  • Disrupciones hormonales

  • Alteraciones en la fertilidad

  • Cambios en el sistema inmunológico

De acuerdo con especialistas consultados por la BBC, cualquier nivel por encima de 2 nanogramos por mililitro de sangre ya se asocia con riesgos sanitarios. En el caso de la periodista, los análisis mostraron 9.8 ng/ml, casi cinco veces más.


Un hallazgo que cambió la perspectiva

Más allá del dato numérico, lo que realmente impactó a la periodista fue descubrir que durante el embarazo su cuerpo eliminó parte de esos químicos… transmitiéndolos a sus hijos. Según los médicos, es muy probable que antes de sus embarazos sus niveles hayan sido aún más altos.

Este detalle revela una realidad inquietante: los PFAS no solo afectan a quienes los acumulan, sino también a las generaciones siguientes.


Cómo llegan los PFAS a nuestro organismo

Los expertos señalan que nuestras principales vías de exposición son:

1. El agua

Dependiendo de la región, el agua potable puede contener PFAS en niveles variables. Algunos países han empezado a regularlos, otros apenas están midiendo su impacto.

2. Los alimentos

La acumulación es especialmente frecuente en:

  • Pescado

  • Carne

  • Huevos

  • Frutas (como fresas y uvas)

  • Vinos y jugos concentrados

El problema reside en que algunos pesticidas incluyen compuestos PFAS para adherirse mejor a la fruta y resistir la lluvia. Cuando los cultivos absorben estas sustancias, también lo hace la cadena alimentaria.

3. Productos de uso diario

Sartenes antiadherentes, textiles impermeables, alfombras, maquillaje, envases y numerosos productos del hogar pueden liberar PFAS que terminan en el polvo doméstico o en contacto directo con la piel.


¿Se pueden eliminar del cuerpo?

Según los especialistas, es muy difícil (y casi imposible) llevar los niveles a cero. El objetivo no es “desintoxicarse por completo”, sino reducir la carga y frenar la acumulación.

Los médicos entrevistados por la BBC recomiendan:

Aumentar el consumo de fibra

Las fibras que forman gel en el intestino —avenas, cebada, legumbres, nueces y semillas— podrían ayudar a arrastrar parte de los químicos y expulsarlos gradualmente.

Considerar suplementos de fibra

Cuando la dieta no es suficiente, los suplementos específicos pueden apoyar el proceso.

Identificar y minimizar las fuentes domésticas

  • Cambiar sartenes con teflón por cerámica, acero inoxidable o hierro fundido.

  • Usar filtros de agua domésticos (desde jarras filtrantes hasta sistemas instalados).

  • Sustituir productos de limpieza por opciones certificadas como libres de PFAS.

  • Evitar maquillaje y productos capilares que incluyan “fluoro”, “PTFE” u otros derivados.

  • Ventilar la casa diariamente y aspirar alfombras con frecuencia.

Revisar la ropa impermeable

Algunas prendas etiquetadas como “waterproof” o “stain-resistant” contienen PFAS, y los fabricantes no siempre están obligados a informarlo. Incluso productos que afirman ser PFAS-free pueden contenerlos si provienen de inventarios antiguos.

Evitar utensilios rayados

Si una sartén antiadherente presenta daños, lo más seguro es desecharla.


La dimensión global del problema

Los PFAS están tan extendidos que es prácticamente imposible que una persona moderna no los tenga en su organismo. Han hecho la vida cotidiana más práctica, pero a un costo ambiental y sanitario que se empieza a reconocer apenas ahora.

La Unión Europea evalúa una prohibición total de unas 10,000 variantes de PFAS, mientras que el Reino Unido considera restricciones parciales. La industria química, por su parte, argumenta que muchos de estos compuestos siguen siendo esenciales y que no existen alternativas viables en el corto plazo.

Lo cierto es que la evidencia se acumula: estos químicos están aquí, dentro y fuera de nuestros cuerpos, y el reto ahora es reducir nuestra exposición mientras se desarrollan soluciones a largo plazo.


Vivir con la información y tomar decisiones

Para la periodista que recibió sus resultados, la noticia fue un punto de inflexión. Saber que llevaba estas sustancias en la sangre —y que sus hijos probablemente también— transformó un simple reportaje en una inquietud personal.

Reducir la exposición no elimina la preocupación, pero sí ofrece una forma de recuperar cierto control sobre un problema que, hasta hace poco, parecía invisible.

Nye, C. (2025, noviembre 28). I have high levels of forever chemicals in my blood – what can I do about it? BBC News. https://www.bbc.com/news/articles/ce8z8pv1e0ko

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